hace 5 días

Alfonso Rojo: “Lo de Sánchez y Conde-Pumpido da mucho asco, pero no hay mal que 100 años dure”

Periodista Digital
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Con la desvergüenza que le caracteriza, Pedro Sánchez ha tomado el control del Tribunal Constitucional y doy por supuesto que en próximas semanas ajustará el conjunto de la Justicia a sus ambiciones, deseos y necesidades políticas.
Las suyas y las de sus socios, los golpistas catalanes.
El objetivo final es ‘legalizar’ solapadamente un desafuero clamoroso como es la celebración de un referéndum independentista en Cataluña, con ese nombre o con otro.
Y a eso van Cándido Conde Pumpido, el exministro socialista Juan Carlos Campo y el resto de sanchistas que dominan ahora el Constitucional.
He escuchado esta mañana en la Cope de Carlos Herrera, de boca de un tertuliano habitualmente muy acertado, que siempre queda la esperanza de que Conde Pumpido, una vez asentado en el cargo y movido por su proverbial soberbia, corte amarras con su mentor y comience a sentenciar en consonancia con el prestigio jurídico que se le atribuye.
Si esto fuera la BBC y estuviéramos hablando en inglés, lo único que me vendría a la boca es un sonoro ‘My ass!’
Como todos ustedes saben, ‘ass’, es una de las formas de designar las posaderas, el pandero, el trasero y con ‘my’ delante se emplea para expresar incredulidad, como equivalente de eso tan español de ‘verdes las han segado’ o ‘tu te han vuelto loco’.
Para poner las cosas en contexto y dejar claro con quiénes no jugamos los cuartos, les voy a relatar un incidente, que retrata al tal Conde Pumpido.
Corría el mes de mayo de 2005 y en la Audiencia Nacional solicitaron prisión incondicional para Arnaldo Otegi, por terrorismo.
Al escuchar que lo iban a meter en la cárcel y sin cortarse un pelo, el ex secuestrador y jefe de ETA se puso como una furia y mirando a magistrados y fiscales, preguntó indignado: “¿Pero esto lo sabe Conde-Pumpido?”
Era entonces Conde Pumpido Fiscal General del Estado a las órdenes del inefable Zapatero y faltaban horas para que desde el PSOE y aledaños se etiquetase a Otegi como ‘hombre de paz’ y para que ese tipo, que los bienpensantes califican de ‘jurista de reconocidos prestigio’, soltara aquello de que si los jueces tenían que empolvarse la togas, para sacar adelante concesiones a los asesinos y matarifes de la banda, y pavimentar así la rendición del Estado de Derecho ante ETA, se hacía y listo.
Con este ganado nos jugamos los cuartos, pero no desesperen.
Si se ganan las próximas elecciones y en lugar de melindres y complejos, le echamos huevos, esto lo arreglamos en un pis-pas.
No hay mal que 100 años dure.

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