Alfonso Rojo: “Sánchez da a sus compinches y periodistas barra libre para crucificar a los jueces”
  • hace 2 meses
A estas alturas, no creo que haya un sólo español a quien quepa la menor duda sobre las intenciones, y moralidad de Sánchez y de que el felón hará lo que sea para seguir durmiendo en La Moncloa.
Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que eminentes políticos del centroderecha te soltaban muy orondos que los separatistas no convocarían un referéndum en Cataluña porque era ‘ilegal’, como si el que algo sea malo, perjudicial o contrario a ley garantizase que no va a ocurrir.
El atraco es profundamente ilegal y ahí tenemos desde John Dillinger a Bonnie and Clyde, pasando por Luis Candelas como prueba viva de que los bandidos atracan.
Tampoco creo que haya ya pardillo alguno confiando en que cualquier día, milagrosamente, germine en el PSOE una corriente patriótica y decente.
O que estafadores como Page, desde dentro, plantarán cara a Sánchez.
Los socialistas, como partido, empresa de colocación y cuadrilla de maleantes, están tan podridos y satisfechos, que seguirán chupando del frasco hasta el Juicio Final, si no los echamos antes.
Por lo tanto, unos días después de las elecciones autonómicas gallegas, la burra vuelve al trigo y tendremos otra vez Aquelarre Frankenstein en el Congreso de los Diputados, para sacar adelante la amnistía a los golpistas y terroristas catalanes.
¿Y qué pasará? ¿Se saldrá Sánchez con la suya?
Tengo mis dudas y no me refiero a lo que ocurra en la Carrera de San Jerónimo, donde el PSOE asumirá mansamente todas las exigencias del extorsionador, sino a lo que suceda en los alrededores y sobre todo en el ámbito de la Justicia.
Ni Sánchez ni sus compinches previeron que dos jueces mantuvieran vivas las acusaciones de terrorismo y de alta traición, que no caben en ninguna amnistía.
Por eso se ha desatado en los medios de comunicación adictos al régimen una cacería contra ciertos magistrados con nombre y apellidos y hay barra libre en el Parlamento para insultarlos.
Con la aquiescencia de ‘Gracita’ Armengol y la sonrisa cómplice de Patxi López y camaradas, se les llama prevaricadores, corruptos y hasta golpistas.
No se me pasa por la cabeza, que tipos como Aguirre o García-Castellón vayan a asustarse, pero están advertidos.
Hasta que echemos a Sánchez y no creo que tardemos mucho, tendrán que comparecer semanalmente en calidad de acusados sin derecho a abogado ante inquisidores como Rufián, Aizpurúa o Nogueras.

Pero si aguantan y aguantarán, está batalla está ganada.
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